jueves, 3 de junio de 2010

lengua y habla

lengua y habla
Podemos entender el lenguaje como la capacidad de poder establecer comunicación mediante signos, ya sean orales o escritos. De esta manera, el lenguaje presenta muchísimas manifestaciones distintas en las diversas comunidades que existen en nuestro planeta. Estas manifestaciones son lo que conocemos por lenguas o idiomas, como el español, el inglés, el francés o el alemán. No sería correcto hablar, por tanto, de “lenguaje español” o de “lenguaje francés”. Es importante saber emplear los términos con la precisión que merecen.

Por otro lado, la lengua es, como hemos dicho, un sistema de signos que los hablantes aprenden y retienen en su memoria. Es un código, un código que conoce cada hablante, y que utiliza cada vez que lo necesita (que suele ser muy a menudo). Este código es muy importante para el normal desarrollo de la comunicación entre las personas, pues el hecho de que todos los hablantes de una lengua lo conozcan es lo que hace que se puedan comunicar entre sí.

Y, entonces ¿qué es el habla? Es la plasmación de lo anterior, la recreación de ese modelo que conoce toda la comunidad lingüística. Es un acto singular, por el cual una persona, de forma individual y voluntaria, cifra un mensaje concreto, eligiendo para ello el código, los signos y las reglas que necesita. Dicho de otra manera, es el acto por el cual el hablante, ya sea a través de la fonación (emisión de sonidos) o de la escritura, utiliza la lengua para establecer un acto de comunicación.

Entre la lengua y el habla se establece una especie de estrato intermedio que los lingüistas entienden como norma. La norma es lo que nos impide emplear algunas formas lingüísticas que, ateniéndonos a la lógica de la lengua, podrían ser correctas. Ocurre cuando un niño dice andé, en lugar de anduve, de la misma manera que diría jugué, miré o canté. Este tipo de normas tiene origen histórico y, así consideradas, no constituyen ninguna irregularidad. La norma impone desvíos en determinados aspectos de la lengua que todos aceptamos, pero el hablante no tiene por qué conocerlos en un principio y por eso es tan común que, entre los que están aprendiendo, surjan este tipo de errores.

martes, 1 de junio de 2010

USO DE LA B Y

LEE LOS SIGUIENTES USOS DE LA V Y B
  1. USO DE LA B Y V 1. SE ESCRIBE B ANTES DE L Y R. EJEMPLOS:AMABLE Y BROCHE
  2. USO DE LA B Y V 2. LLEVAN B LOS VERBOS TERMINADOS EN VIR MENOS HERVIR, SERVIR Y VIVIR. EJEMPLO: ESCRIBIR Y RECIBIR
  3. USO DE LA B Y V 3. SE ESCRIBEN CON B LOS TIEMPOS VERBALES BEBER, DEBER, CABER, SABER Y HABER. EJEMPLO:CABÍA Y HABÍA
  4. USO DE LA B Y V 4. LLEVAN B LAS TERMINACIONES -ABA, -ABAS, -ABAMOS, -ABAIS, -ABAN DE LOS VERBOS DE LA PRIMERA CONJUGACIÓN EJEMPLOS:CANTABA, JUGABAS

Se denominan funciones del lenguaje aquellas expresiones del mismo que pueden trasmitir las actitudes del emisor (del hablante, en la comunicación oral y del escritor, en la comunicación escrita) frente al proceso comunicativo.

El lenguaje se usa para comunicar una realidad (sea afirmativa, negativa o de posibilidad), un deseo, una admiración, o para preguntar o dar una orden. Según sea como utilicemos las distintas oraciones que expresan dichas realidades, será la función que desempeñe el lenguaje.

El lenguaje tiene seis funciones:

1. Función Emotiva

2. Función Conativa

3. Función Referencial

4. Función Metalingüística

5. Función Fática

6. Función Poética

EL COMIC

El cómic

La historieta gráfica o cómic consiste en la narración de una historia a través de una sucesión de ilustraciones que se completan con un texto escrito. También hay historietas mudas, sin texto.

Cómic

BARBARISMO

Barbarismo, según el punto de vista normativo reflejado en el Diccionario de la Real Academia Española (RAE), es una incorrección que consiste en pronunciar o escribir mal las palabras, o en emplear vocablos impropios. [1] En lingüística estricta puede corresponder a una forma estigmatizada socialmente, o bien a una innovación lingüística.[cita requerida] El concepto de barbarismo puede también incluir extranjerismos no incorporados totalmente al idioma; se trata de un caso particular de barbarismo en su primera acepción. [1]

Los barbarismos pueden ser prosódicos, morfológicos y sintácticos, según afecten a la prosodia, morfología o sintaxis.

Los barbarismos acaban a veces siendo aceptados por los órganos reguladores normativos ya que su uso se generaliza a todos los registros e incluso a la literatura; v.g. control, hoy aceptado y antiguamente considerado barbarismo. Ejemplos de expresiones que pasan por barbarismos son:

  • a grosso modo por grosso modo: Loc. lat. que significa ‘aproximadamente o a grandes rasgos’: «El costo de la vida aquí corresponde, grosso modo, al de México» (Tibón Aventuras [Méx. 1986]). No es normativo anteponer la preposición a: a grosso modo.
  • abajar por bajar
  • aereopuerto o eropuerto por aeropuerto
  • ambos dos por ambos
  • americano o gringo por estadounidense
  • andé por anduve
  • bayonesa por mayonesa o mahonesa
  • captus por cactus

MODISMO

El termino modismo, en su noción etimológica, proviene de la palabra Moda e ismo (práctica).

Un modismo es un hábito, un lugar común, una costumbre lingüística que, como todo hábito, tiene la función de ahorrar energía. Como el hombre es un ser de hábitos, entonces resulta que los modismos están presentes en todas las lenguas y en el habla de todas las personas.

Hay ocasiones en que un modismo se confunde con un refrán; sin embargo en muchos casos sí es posible diferenciarlos claramente a través de tres aspectos:

  1. El refrán tiene un sentido pedagógico. Tiende a educar. Por ejemplo: A quien madruga Dios le ayuda. Este refrán nos dice que deberíamos ser madrugadores, diligentes, activos para alcanzar algunos beneficios. Zapatero, a tus zapatos. Este nos dice que las personas deben hacer aquello para lo que están preparadas.
  2. El refrán suele tener rima. Esto se debe a que la rima refuerza el aprendizaje, la memorización y el recuerdo. Por ejemplo: Juego de manos, juego de villanos.
  3. El refrán no suele conjugarse, mientras que el modismo sí. Por ejemplo: No veo tres en un burro; no ves tres en un burro...

Un modismo, en cambio, no educa, no tiene esa intención. Describe una situación, un rasgo de personalidad y nada más. Por ejemplo: Ser un puerco o comer más que un remordimiento. Un modismo puede ser una frase o una palabra sola.